Muros
1. El pasado lunes 9 de noviembre se cumplieron 20 años de la caída del Muro de Berlín, y mientras mçás de 100 mil personas y los dirigentes mundiales se unieron en un acto simbólico que dejó caer un enorme muro de fichas de dominó, a manos del expresidente polaco y premio Nobel de la paz Lech Walesa, otras personas consideran que este acto, como está el mundo actualmente, no es motivo de celebración. Al respecto, el columnista Michael White, respondió esta misma semana que son pocas las ocasiones que pueden considerarse grandes momentos para la humanidad ya que sólo la guerra y el desastre unen a la gente, por eso esta celebración parece importante. A esta opinión me sumo ya que conmemorar la caída del muro de Berlín representa un avance sobre un modelo sociopolítico del siglo XX, cuyas secuelas aún se pueden apreciar: el estalinismo y sus intentos de desarrollar una ingeniería social, y digo ingeniería social, usando el término de Steven Pinker, porque este modelo consistió precisamente en el ideal de desarrollar una sociedad perfecta a partir de un modelo antihumanista que daba preponderancia al papel del estado en el bienestar social.
Pero volviendo a Alemania, tras la Segunda Guerra, en 1946 Berlín fue dividida en sectores controlados por la U.R.S.S., Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, en 1948, la U.R.S.S. bloquea su parte. En 1949, los sectores controlados por los aliados se unificaron en la Alemania Occidental. Desde 1952 y hasta 1961 2.5 millones de personas emigraron al lado occidental y es el 13 de agosto de 1961 cuando se inicia la construcción de un muro que permaneció en pie hasta 1989. Tras 28 años de división el muro cayó el 9 de noviembre y, un año después, el 3 de octubre de 1990 ambas Alemanias se vuelven a unificar en un solo país. El saldo: 40 mil personas lograron escapar, 75 mil fueron arrestados y, oficialmente, 250 fueron asesinados.
2. Y mientras el mundo celebra 20 años de la caída del muro de Berlín y 19 de la unificación de Alemania, el mundo continua viendo los efectos otros muros los cuales, aunque su naturaleza es distinta, cumplen la misma función de separar a seres humanos: el muro de Cisjordania, construido en Israel; las líneas de paz entre las dos Irlandas; la tierra de nadie entre las dos coreas, la cual a pesar de estar desmilitarizada no se ha unificado porque las condiciones económicas de ambas coreas lo impiden; el muro de Arabia Saudita; la Linea verde que divide la capital de Chipre; los muros que separan Pakistán de la India e Irán; el muro entre Tailandia y Malasia; Las murallas que separan las favelas de Río de Janeiro para impedir que se extiendan a los bosques protegidos; y por supuesto el muro que divide Estados Unidos de México, el cual se comenzó a construir en 1994 y que abarca un tercio de la frontera norte, con la intención de evitar el paso de inmigrantes indocumentados a suelo norteamericano. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, citada por la BBC, en estos 15 años han muerto más de 5.600 inmigrantes sin papeles intentando cruzar la frontera, la mayoría, debido a las altas temperaturas del desierto.
3: El papel simbólico de los muros es un tema amplio. Pink Floyd creó su álbum conceptual The Wall, en el cual su personaje principal construye un muro alrededor de sí mismo. Otro muro famoso es la famosa novela del existencialista Jean-Paul Sastre, El muro, la cual, aunque trata más bien de un hombre al que llevan al paredón, se vale de la simbología del muro en la conciencia y ante la sociedad para contar cinco novelas cuyo hilo conductor es precisamente ese deseo (voluntario y existencialista) de separarse de un mundo que no son oye. En las sociedades actuales (postmodernas) se han abandonado ideas como ciudadanía, comunidad o democracia, nuestra época es una que tiende al individualismo y sus muros ahora son personales. Por eso debemos pensar el tipo de sociedad y, no sólo eso sino, de personalidad que deseamos.
P. D. Esta semana también se cumplieron 40 años desde que se transmitió por primera vez la obra maestra del titiritero moderno Jim Henson; a lo largo de 40 años, Plaza Sésamo y otras creaciones de este “master o puppets” (perdón, no pude evitar la broma) como los Muppets, los Fraggle Rocks, o las criaturas de películas como El cristal encantado o Laberinto han acompañado nuestra infancia y algunos de nuestros sueños. En un mundo lleno de muros, es bueno ver que algunas personas (parafraseando a Octavio Paz) aún prefieren tender puentes.
rafael tiburcio garcía
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario El Independiente de Hidalgo el 13 de noviembre del 2009













