14.11.09

Muros

1. El pasado lunes 9 de noviembre se cumplieron 20 años de la caída del Muro de Berlín, y mientras mçás de 100 mil personas y los dirigentes mundiales se unieron en un acto simbólico que dejó caer un enorme muro de fichas de dominó, a manos del expresidente polaco y premio Nobel de la paz Lech Walesa, otras personas consideran que este acto, como está el mundo actualmente, no es motivo de celebración. Al respecto, el columnista Michael White, respondió esta misma semana que son pocas las ocasiones que pueden considerarse grandes momentos para la humanidad ya que sólo la guerra y el desastre unen a la gente, por eso esta celebración parece importante. A esta opinión me sumo ya que conmemorar la caída del muro de Berlín representa un avance sobre un modelo sociopolítico del siglo XX, cuyas secuelas aún se pueden apreciar: el estalinismo y sus intentos de desarrollar una ingeniería social, y digo ingeniería social, usando el término de Steven Pinker, porque este modelo consistió precisamente en el ideal de desarrollar una sociedad perfecta a partir de un modelo antihumanista que daba preponderancia al papel del estado en el bienestar social.

Pero volviendo a Alemania, tras la Segunda Guerra, en 1946 Berlín fue dividida en sectores controlados por la U.R.S.S., Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, en 1948, la U.R.S.S. bloquea su parte. En 1949, los sectores controlados por los aliados se unificaron en la Alemania Occidental. Desde 1952 y hasta 1961 2.5 millones de personas emigraron al lado occidental y es el 13 de agosto de 1961 cuando se inicia la construcción de un muro que permaneció en pie hasta 1989. Tras 28 años de división el muro cayó el 9 de noviembre y, un año después, el 3 de octubre de 1990 ambas Alemanias se vuelven a unificar en un solo país. El saldo: 40 mil personas lograron escapar, 75 mil fueron arrestados y, oficialmente, 250 fueron asesinados.


2. Y mientras el mundo celebra 20 años de la caída del muro de Berlín y 19 de la unificación de Alemania, el mundo continua viendo los efectos otros muros los cuales, aunque su naturaleza es distinta, cumplen la misma función de separar a seres humanos: el muro de Cisjordania, construido en Israel; las líneas de paz entre las dos Irlandas; la tierra de nadie entre las dos coreas, la cual a pesar de estar desmilitarizada no se ha unificado porque las condiciones económicas de ambas coreas lo impiden; el muro de Arabia Saudita; la Linea verde que divide la capital de Chipre; los muros que separan Pakistán de la India e Irán; el muro entre Tailandia y Malasia; Las murallas que separan las favelas de Río de Janeiro para impedir que se extiendan a los bosques protegidos; y por supuesto el muro que divide Estados Unidos de México, el cual se comenzó a construir en 1994 y que abarca un tercio de la frontera norte, con la intención de evitar el paso de inmigrantes indocumentados a suelo norteamericano. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, citada por la BBC, en estos 15 años han muerto más de 5.600 inmigrantes sin papeles intentando cruzar la frontera, la mayoría, debido a las altas temperaturas del desierto.


3: El papel simbólico de los muros es un tema amplio. Pink Floyd creó su álbum conceptual The Wall, en el cual su personaje principal construye un muro alrededor de sí mismo. Otro muro famoso es la famosa novela del existencialista Jean-Paul Sastre, El muro, la cual, aunque trata más bien de un hombre al que llevan al paredón, se vale de la simbología del muro en la conciencia y ante la sociedad para contar cinco novelas cuyo hilo conductor es precisamente ese deseo (voluntario y existencialista) de separarse de un mundo que no son oye. En las sociedades actuales (postmodernas) se han abandonado ideas como ciudadanía, comunidad o democracia, nuestra época es una que tiende al individualismo y sus muros ahora son personales. Por eso debemos pensar el tipo de sociedad y, no sólo eso sino, de personalidad que deseamos.

P. D. Esta semana también se cumplieron 40 años desde que se transmitió por primera vez la obra maestra del titiritero moderno Jim Henson; a lo largo de 40 años, Plaza Sésamo y otras creaciones de este “master o puppets” (perdón, no pude evitar la broma) como los Muppets, los Fraggle Rocks, o las criaturas de películas como El cristal encantado o Laberinto han acompañado nuestra infancia y algunos de nuestros sueños. En un mundo lleno de muros, es bueno ver que algunas personas (parafraseando a Octavio Paz) aún prefieren tender puentes.





rafael tiburcio garcía
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario El Independiente de Hidalgo el 13 de noviembre del 2009

6.11.09

Apuntes sobre el ejercicio crítico

 

Para D. C. Q.

 

En los últimos años, estados de Norteamérica influidos por los grupos religiosos radicales han opuesto al evolucionismo las teorías del creacionismo y el diseño inteligente, teorías de corte idealista y metafísico que consisten, a grandes rasgos, en afirmar que ha sido un demiurgo (concretamente el Dios bíblico) el responsable tanto de la vida en la Tierra como de la "inmovilidad" evolutiva de los organismos. Dogmáticos, que paradójicamente esgrimen un argumento escéptico, afirman que el evolucionismo no es más que una teoría, una "opinión" sobre el decurso de la vida en el universo. Los sectores científicos que defienden el evolucionismo, a su vez, han tachado estas propuestas de pseudocientíficas e, independientemente de que estén en lo correcto, una serie de tabús han impedido que la "verdad científica", para decirlo de alguna manera, triunfe.


Según Helena Cronin existe una diferencia sustancial entre la ciencia y la percepción que se tiene de ella, irónicamente este diferencia, clara para los estudiosos, no resulta tal para la población en general; para Cronin la única forma en que la ciencia se puede imponer en esta controversia tiene que ver con sus propias características: tiene validez porque su método no busca ser una opinión (y menos una opinión de corte ideológico o religioso) sino una serie de datos sustentados en investigaciones falseables, refutables, intersubjetivas y realistas, mediante un método crítico que "garantiza" que los conocimientos generados científicamente sean universalmente válidos. El punto que resuelve el conflicto es la crítica. Hablemos de crítica.


Según la Real Academia Española, por crítica entendemos el "examen y juicio acerca de algo", "el conjunto de los juicios públicos sobre una obra", y "el juicio sobre el valor de las cosas, fundado en los principios de la ciencia o en las reglas del arte", pero también el diccionario consigna una cuarta acepción, muy socorrida entre la población (y esto ha generado la percepción negativa) que considera que la crítica consiste en "censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien". La raíz etimológica de crítica (del griego κριτικός) significa "capaz de discernir", esto supone que al criticar hacemos uso de un código axiológico (una valoración) porque distinguimos lo que es "bueno" y lo que no, porque separamos elementos, como en un tamiz, atendiendo a un criterio; en decir, la crítica es una forma de análisis. Además suponemos que este código es compartido por otros miembros de la sociedad o rama intelectual a la cual nos adscribimos. La crítica, como puede verse, busca cierta universalidad, pero su método varía de una disciplina a otra.


En la crítica literaria, por ejemplo, predominan dos modelos: la que pretende ser objetiva y científica; y la que reconoce la subjetividad de su punto de vista; y entre sus metodologías más conocidas podemos hallar la semiológica, la narratológica, la psicológica, la estructuralista, la reconstructiva y la estética de la recepción, pero hay un sin fin más. En filosofía, por ejemplo, existen teorías del conocimiento basadas en la crítica para tratar a fondo sus problemas, el criticismo de Kant, por ejemplo, o, entre otras teorías, el realismo, el empirismo y el escepticismo tienen derivaciones críticas que les permiten analizar su objeto de estudio para llegar a conclusiones universalmente más válidas.


Quienes no estudiamos literatura de manera escolarizada creemos que el hacerlo implicará volvernos escritores, cuando las herramientas que adquiriremos ahí serán más bien de tipo crítico, esto quiere decir que estudiaremos el fenómeno de la literatura, como surge, se estructura o clasifica, pero no nos volveremos por ello escritores.


Esto nos deja, a quienes escribimos, en una situación que podría considerarse desventajosa, ante la cual existen dos opciones: o se escribe y se deja de lado lo demás o, como en la tradición de la literatura mexicana, nos volvemos a un tiempo críticos de nuestro oficio, ya sea por una preparación académica (una carrera en letras) o autodidacta. Esto abre la pregunta ¿Cómo podemos ejercer la crítica cuando no contamos con bases, cómo determinamos el valor de una obra pictórica reciente o del libro de algún poeta local del cual no existen análisis ni estudios? Sí, tenemos lecturas de respaldo, referencias para comparar pero ¿cómo transformamos ese bagaje en herramientas críticas? La respuesta más inmediata la podríamos hallar en la misma definición de la crítica: comparando, separando elementos mediante criterios, criterios que puedan considerarse válidos.


Sobre esto hay mucho escrito y nada definitivo, la dificultad consistirá más que en la comparación, en establecer cuáles serán los "criterios universalmente válidos", y esto implicará siempre una visión objetiva o subjetiva.

 

30.10.09

Los muertos y sus días

A continuación presento la edición de un texto que publiqué en partes a principios del mes de octubre en la hermandad blanca. Un texto sobre algunas experiencias alrededor de la muerte. Espero que sea de su agrado.

 

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1) Persiste en mi memoria la cita de quién sabe qué escritor en la que se planteaba la diferencia entre los vivos y a los muertos: "La diferencia entre ellos y nosotros —y esto es una paráfrasis— es que nosotros permanecemos, envejecemos", ésa es la idea que queda en la memoria luego de muchos años. Los muertos no son finalmente sino una pequeña pausa en nuestras vidas, un recordatorio (diría el lugar común) de que el mundo continúa su vorágine y tarde o temprano, de luto o no, terminará por recuperarnos para sí.

 

2) El 5 de octubre, hace un año, murió mi suegro. El año pasado avisamos a Mexicali, a sus padres, que su hijo había partido. Cuando en noviembre fuimos a tirar sus cenizas al mar de Ensenada, toda su familia nos dijo que era curioso que hubiera muerto la noche de San Francisco. No, les dijimos, murió la madrugada del 5: luego comprendimos que por una diferencia de usos de horario de apenas dos horas, para ellos murió al finalizar el 4 de octubre.

 

3) El primer domingo de octubre fue el día de San Francisco, en Pachuca lo sabemos porque es nuestra fiesta patronal; para mí fue como si el día de San Francisco fuera el lunes.

 

4) Un año después casi se repite la historia: L, nuestra gata siamesa, tiene 17 o 18 años, ha tenido una vida plena, es la matriarca de mi hogar, la que manda, la que se acerca a nosotros cuando estamos tristes y nos muerde hasta agujerarnos las manos como diciendo "Hey, cálmate, aquí está tu madre y te está cuidando". De unos meses a la fecha al menos una vez a la semana estornudaba sangre: en las sábanas, en las cobijas, en el piso, donde fuera. La situación se había vuelto pesada, por el miedo, por los veterinarios, por las medicinas. Está muriendo (y ya alguien más dijo que, de algún modo, todos estamos muriendo). El día de San Francisco, con toda la "vocación humanitaria" de la que somos capaces los seres humanos, llamamos a un veterinario para sacrificarla. De algún modo, L adivinó nuestras intenciones, y con las fuerzas que le quedaban, por primera vez en años, escapó de la casa. Bueno, no llegó muy lejos, la alcanzamos justo cuando subía la reja y la metimos a la casa. El veterinario nos dejó tres dosis de anestésicos e instrucciones precisas de inyecciones en las venas, los espacios intercostales y el corazón. Una perfecta e indolora eutanasia.

 

5) Por la tarde nos preguntamos si hacíamos bien en dejar que nuestra matriarca fuera devorada por el tiempo, según su propio instinto de conservación; porque hay veces que hasta una caricia le lastima; pero quizá en su interior vio nuestra dilema y supo que nuestra conciencia no iba a soportar que la asesináramos; ella lo sabía, "una matriarca siempre sabe", así que la dejamos ahí, esperando que su lento deterioro y su desenlace ocurran por sí mismos y no sean muy dolorosos. Quizá es lo que ella desea. Me parece que uno y sólo uno tiene derecho a decidir su muerte, nadie más ¿Y quiénes somos nosotros para decidir el momento en que el otro (persona o animal) debe morir?

 

6) No llovió el día de San Francisco, esperé la lluvia pero no cayó. Culpo a la canícula. O a los huracanes. Y conforme transcurrió aquel día, de algún modo, me fui vaciando hasta sentirme completamente hueco.

 

7) Mi cuñada me hizo un regalo. Fui a ver a Cristo, dijo, me dio esto para ti; y me entregó unos pétalos de crisantemo. Ponlos en tu cartera, del lado del dinero. Y así lo hice.

 

8) Tres días después perdí la cartera. Esa cartera me la regaló mi suegro en alguna navidad, era el único recuerdo que tenía de él. Quizá los crisantemos llenos de la presencia de Cristo prefirieron que aquellos 200 pesos conmemorativos del bicentenario estuvieran en posesión de algún evangélico en cualquier lugar en el que haya caído a medio camino entre Oblivion y Pachuca.

 

9) Mi suegro, unos meses antes de morir, se convirtió en pastor evangelista. No hago más conexiones porque me estoy asustando un poco.

 

10) Tampoco puedo explicarme porque elegí estas anécdotas y no las de mis propios familiares sanguíneos, muertos el año pasado. Recuerdo algunos textos escritos para ellos, pero supongo que serán para otro momento.




rafaeltiburciogarcía
este artículo se publicó originalmente en el periódico El Independiente de Hidalgo el 30 de octubre del 2009.

26.10.09

Dos cuentos (en realidad tres)

Luego de una falsa alarma de influenza A-HLNL (la de puerco) y una semana de "descanso" me reincorporo a mis actividades productivas y les dejo dos cuentos, el primero tuvo la suerte de ganar en el concurso mensual de lashistorias.com.mx, la página del escritor Alberto Chimal, es una parodia, un tributo, al ganador del premio Pulitzer 2007, "The Road" de Cormac McCarthy, cuya adaptación cinematográfica, por cierto, se estrenará muy pronto en cines; el segundo cuento participará en un concurso de microficciones; gane o no (lo más probable es que no) lo dejo para que lo lean y se entretengan, es una especie de Midas psicoanalítico: ¿qué pasaría si todo lo que deseáramos se cumpliera?
(y el tercer cuento, que no salió en la versión impresa del periódico El Independiente, actualmente concursa también en lashistorias.com.mx pero esta vez para ganar un kit de libros en el concurso especial de cuarto aniversario. Espero que les agrade. Tengan una buena semana).


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SI NO FUERA EL FIN DEL MUNDO


Tres días después de ver el horizonte de yodo en que ha devenido el mar.

Tres días después de volver donde el viento es hálito de cenizas. Un hombre camina entre una nueva ciudad devastada.

Mira el cielo gris y deambula entre calles donde ya ni siquiera hay salvajes.

Halla un bunker.

Recuerda los procedimientos que solía utilizar para allanarlos cuando aún lo acompañaban su esposa, su hijo, antes que a ellos los alcanzara el último invierno.

Entra en el bunker. Revisa las provisiones que nunca se usaron.

Latas.

Frascos cerrados herméticamente.

Rellenos de líquido oscuro y trozos que comienzan a disolverse. Todo caduco hace tiempo.

Rebusca entre la basura. Entre la despensa. En todo el bunker.

De pronto, una lata de cocacola al fondo de la basura. Llena. Cerrada. Perdida entre el resto de recipientes inflados.

Los refrescos no tienen fecha de caducidad, estará rancia pero de algo servirá.

Se quita la máscara antigases. Respira aquel aire enrarecido.

Destapa la lata. Empieza a beber.

Algo obstruye el paso del líquido.

Toma su navaja, la introduce en el orificio.

Rasca.

Pedazo a pedazo, los restos de un sapo negro salen del interior.

El hombre escupe. Trata de vomitar.

Arroja la lata al montículo de basura. Las burbujas de líquido negro son devoradas por las etiquetas y los envases.

Se ajusta la máscara nuevamente.

Regresa a las calles en busca de algo más.

Quizá esta vez la noche sí lo alcance. Quizá alcance a su esposa, a su hijo.

Es una lástima, piensa.

Si no fuera el fin del mundo, quién sabe, hasta podría haber ganado la demanda.



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VENTURA


Era feliz. El mundo se acomodaba siempre para que se cumpliera su vida ideal. Hasta que un día se percató y buscó detener su interminable suerte.

Pero se había acostumbrado de tal modo a vivir así que llegó un momento en el cual ya no podía distinguir aquel hado, siempre favorable, de sus propios deseos.

Su vida entera se reajustaba cada vez que, subconscientemente, comenzaba apenas a idear un medio para incumplir sus anhelos; y tras incumplirlos: fue feliz.

Sin enterarse siquiera, su ventura continuaba.



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INGENIERÍA DE LAS CAÍDAS / BALANZA DIGITAL

1. Ocho personas con destino al octavo piso fueron a dar (en pedazos) directo al sótano; expresiones de horror congeladas en sus rostros; y mordidas (de rata, consignaban las autopsias) por todo el cuerpo.

2. Los peritos determinaron que aquello había ocurrido por exceder el peso indicado: 369 kilogramos fue más de lo que el mecanismo pudo soportar.

3. Aún así, se preguntaban por qué razón habrían fallado todos los dispositivos de seguridad: las pinzas aferradas a las guías, el freno electromagnético, los pistones en los cilindros, el conmutador terminal…

4. La empresa (socialmente responsable, cómo no) determinó añadir una balanza digital entre los demás dispositivos del nuevo elevador; sus lecturas advertirían a los ocupantes, justo en una pantalla arriba de los botones, a cuántos kilos se hallaban de su desenlace.

5. Detestaba subir a su oficina en el ascensor, sobre todo después del accidente. Desde entonces debía lidiar con su peso exacto cada vez que subía ella sola en aquella báscula cúbica. Y más odioso le resultaba que sus kilos se multiplicaran mientras la máquina estaba en funcionamiento (maldita mecánica, pensaba, maldita gravitación). A veces esperaba a que alguien más acompañara su ascenso, para no verse agredida (un día tras otro) por ese cruel recordatorio corporativo, que anteponía (hazme favor) su seguridad a su autoestima. Por eso se alegró el día en que, precedida por cuatro personas y seguida por tres, no tuvo que enterarse. Sus kilos se mezclaron en la pantalla con los del resto de sus acompañantes. 341 kilogramos. Compartidos. Anónimos.

6. El peritaje arrojaría los mismos resultados: ocho personas, octavo piso: un siniestro idéntico al anterior.

7. Su visión se estrechaba lentamente con su propia sangre.

8. Unos pequeños ingenieros de horrendas narices (8), encapuchados que miraban fijamente a los sobrevivientes como si los estudiaran (5), mostraron sus hileras de dientes de navaja (3) mientras asían pedazos de cable entre sus garras.

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Concurso de microficciones: asfaltica_revista@yahoo.com.mx

Concurso mensual: lashistorias.com.mx

16.10.09

Epistemología aplicada

Al final del capítulo 95 de Los Simpsons, cuando Homero apaga el televisor que muestra una inerte barra de carbón que se llevó todo el crédito por “salvar” la misión espacial en la que participó, Bart le reclama “iban a pasar la biografía de la barra”. Hablemos, pues, de epistemología.



Con el paso de los años, la serie estadounidense más exitosa ha perdido su esencia de zoom de las familias disfuncionales, a fuerza de cumplir con sus propios arquetipos, tras 20 años, sus fricciones se han limado por completo; en cambio ganó en lo referente a sátira social.

Como representación, la barra de carbón con características humanas (a esto se le llama prosopopeya o personificación de un objeto inanimado) se convierte en un escarnio de la religión, concretamente del fetichismo religioso, de esa veneración que algunos creyentes profesan a ciertas efigies de vírgenes, santos y niños, en honor a las cuales se realizan peregrinaciones o se les somete a mayordomías.

Con la era de la internet, aquellos postulados del escepticismo acuñados por sofistas como Gorgias y Protágoras, parecen hallarse en serio peligro; estos postulados harto conocidos, son los siguientes:

a) No existe realidad alguna.

b) Si algo existiera, no lo conoceríamos.

c) Aún en el caso de que pudiéramos conocer algo, no podríamos comunicarlo a los demás.

El relativismo de Protágoras dice que nuestro conocimiento no es más que una opinión; y que un concepto “verdadero” es aquel que logra convencernos. Si se considera a la retórica como técnica de la persuasión, se entenderá que el sofista y el esceptico, como los entendían los presocráticos, sean maestros de la opinión, sabios.

El escepticismo de Gorgias y Pirrón va más lejos al declarar falsas todas las opiniones, puesto que ninguna puede ser contrastada con la realidad y, además, algunas llegan a contradecirse; este tipo de escepticismo radical termina por negar la lógica del pensamiento, nos propone detenerlo totalmente porque afirma “nada podremos conocer”, en ese sentido es muy similar al nirvana de los budistas; aunque detener totalmente el pensamiento es también una incongruencia en la que cae esta postura.

En nuestra época, la forma en que conocemos está determinada por la información acumulada (que forma parte de la experiencia) y el culto a la opinión (esa predigestión temática que los especialistas hacen para nosotros); aunque nuestra formación multidisciplinaria nos ha permitido conjuntar este empirismo con otro tipo de conocimientos de corte racional (conceptos, axiomas, teoremas, fórmulas, leyes), nuestra época en esencia continúa dominada por el pensamiento escéptico; pero la hegemonía de este último también está en peligro, aunque quizá sea por causas ajenas a la epistemología: la biografía de la inerte barra de carbón (al igual que otros tantos temas absurdos como los Chuck Norris facts o la cosmogonía del Flying Spaghetti Monster) puede hallarse en la Frikipedia; también puedes hacerte “amigo” de la barra en Facebook.



Entonces a) la barra no existe, no es parte de la realidad, pero en un ámbito práctico, sí lo es; b) está documentada, tiene biografía, puedes conocerla, quizá no del modo total que buscan los escépticos (cada uno de sus átomos, moléculas, estructuras, el sitio exacto de su veta, la fábrica donde se hizo, el hombre que la hizo, la historia del hombre, la representación que tiene en una caricatura, quienes hicieron la caricatura…) pero, en una pequeña escala, puede serlo; y c) en esa misma escala, no absoluta sino general, necesariamente limitada, puede ser comunicada.



Este ejemplo burdo nos deja una reflexión (o proyección) interesante y tiene que ver precisamente con esa imposibilidad de conocer ya digamos no todas las cosas sino sólo una; como aquella frase de Descartes “daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”. Finalmente ¿qué se puede conocer en su totalidad?, esta columna por ejemplo, entendida como una masa de texto, ¿puede conocerse por completo con la sola lectura de todas sus palabras de inicio a fin, o habrá algo más, alguna relación con las que la preceden y las que vendrán, con las lecturas del autor, con los temas tratados? Pareciera que es así. El reto sería precisamente construir un texto que pudiera ser “conocido” por completo en sí mismo, para el cual todas las herramientas de interpretación no sirvieran de nada, no arrancaran de él ningún significado o sentido más allá del explícito ¿Cómo sería un texto así? Pueril, quizá; o tal vez estaría enmarcado en la nada o, quizá, simplemente en blanco.



rafaeltiburciogarcía
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario El Independiente de Hidalgo el 16 de octubre del 2009

11.10.09

Rockband (Los Bitles revisitados)

1. A The Beatles se les ama o se les odia, no hay puntos intermedios, su misma naturaleza no lo permite. Respecto a The Beatles sólo hay dos vías: o ensalzamos sus aportaciones al rock del siglo XX, desde sus inicios en el rhythm & blues y rock’n roll, pasando por la psicodelia, el rock orquestal, el art rock y el resto de géneros que ayudaron a desarrollar a lo largo de la década de los sesenta; o nos quejamos de su estilo fácil, sus baladas “insufribles”, su naturaleza comercial y todos los mitos extramusicales que, más que a la música, alimentaron a su leyenda. Sea cual fuere la postura elegida, tras el 9 de septiembre pasado, el día beatle (que vio el lanzamiento de todos sus álbumes remasterizados y el popular videojuego Rockband; y logró que cientos de radiodifusoras en todo el mundo programaran exclusivamente su música todo el día), tendríamos que considerar ciertos hechos:

2. En Estados Unidos, durante los primeros cinco días de su lanzamiento, los fans compraron más de un millón de copias que figuraron en los primeros lugares del Billboard; en Japón, los tres primeros días se vendieron más de 840 mil álbumes; en Francia todos los títulos entraron a los ránkings, incluyendo tres en el top 10. Las masas pueden equivocarse, pero no en este caso.

3. La mayoría de los críticos de rock continúan de acuerdo en que Revolver es el mejor álbum comercial del siglo XX, los criterios al respecto (innovación, experimentación en estudio, calidad musical, unidad, temática, etc.) no se han modificado y hoy en día continúan tan vigentes como hace 43 años, la prueba es que las bandas de todos los géneros, de un modo o de otro, siguen usando las mismas técnicas en sus producciones en estudio.

4. Tres discos le disputan a Revolver este sitio de honor en rock mundial, los tres son de The Beatles: El álbum homónimo (conocido como White Album) es una centrífuga de estilos y detalles, pero su falta de unidad y exceso de experimentación lo deja fuera; el Sgt. Pepper es el punto más alto de la psicodelia, quizá el disco más influyente de su época, bandas como The Doors, Beach Boys y Rolling Stones los emularon sin alcanzar cotas tan altas, la canción A Day in the Life convirtió al disco en arte objeto, y sin embargo la propuesta general del álbum se encuentra por debajo de Revolver. Finalmente tenemos Abbey Road, último disco grabado por la banda, en el que literalmente sueltan los ases bajo la manga y crean una producción polifacética pero unificada. Por su propuesta madura, Abbey Road es la coda que cierra una obra impresionante, su opus superior, el mejor álbum, éste sí, quizá, superior a Revolver.

5. Debajo de estos álbumes podemos considerar otros de igual importancia: Rubber Soul, primer proyecto “serio” de la banda; Magical Mistery Tour y Yellow Submarine, sus propuestas más psicodélicas; y antes, discos como With the Beatles o Please Please Me, sencillas obras de rhythm & blues, que sin embargo hacen interesantísimos covers de los años cincuenta.

6. The Rolling Stones jamás estuvieron peleados con la banda, ese fue un mito alimentado por los medios, ambos grupos se influían mutuamente. The Doors, Black Sabbath, Led Zepellin, hasta The Cure, estandartes del rock duro, el metal y la música gótica han aceptado públicamente la influencia definitiva que The Beatles tuvieron en su música. Canciones como Helter Skelter, Hey Bulldog, Revolution, Tomorrow Never Knows, I’m the Walrus o She’s so Heavy son pruebas concluyentes.

7. Herederos de The Beatles hay muchos: Oasis se consideran a sí mismos los nuevos Beatles (aunque su discografía demuestre lo contrario). Otras bandas tienen mayor influencia: Thom Yorke ha dicho que equiparar a Radiohead con The Beatles es como comparar una caricatura con un Matisse; bandas como The Verve, Blur o Pulp guardan en sus obras aquel espíritu experimental.

8. Sin embargo sus verdaderos herederos son, quizá sin proponérselo, Travis y The Flaming Lips, bandas temerarias, de propuesta aparentemente sencilla, que no tienen miedo a mostrar su influencia y adaptarla al espíritu de su época, como en su momento lo hizo el cuarteto de Liverpool; en este sentido no sería sorprendente que el mejor álbum de rock de esta década fuera de alguna de estas dos agrupaciones (The Invisible Band, 12 Memories, Ode to J. Smith o Yoshimi Battles the Pink Robots son candidatos idóneos, pésele a quien le pese).

9. Si no hubiera sido asesinado hace 29 años, John Lennon cumpliría 69 años el día de hoy; Lennon fue el único miembro que consolidó una carrera solista sólida y congruente, a pesar de Yoko Ono, o quizá gracias a ella; donde quiera que se encuentre, Johnny Silver, le mandamos un tributo desde estas páginas.

Más (mucho más) Beatles: http://beatlesmagazine.blogspot.com




rafael tiburcio garcía
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario El Independiente de Hidalgo el 9 de octubre del 2009

2.10.09

Dos de octubre no se ¿qué? (alternate take)

El siguiente texto tiene, con ésta, cuatro o cinco versiones, una publicada hace dos años en este mismo blog.  Había decidido no subir textos refritos en la nueva columna, pero creo que esta ocasión lo amerita (si hago de esto un hábito por favor denme un cerillazo, unos cocos o un sape).

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Les dejo un texto escrito el año pasado, una recapitulación (que no se publicó) a partir de un texto (que sí se publicó, hace dos años).

 

a) Cuarenta años. El año pasado pensé que el día de hoy visitaría la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y escribiría, tal vez, mi mejor columna.

1. Pxndx, Belanova, Kinky, Porter, Moderatto ¡Basta de ejemplos! los adolescentes postmodernos están perfectamente desinfectados, la música para la juventud no es más que un reflejo de esta condición… Es muy cómodo culpar a los Beatles o a Marylin Manson de uno o mil asesinatos; la música [como la televisión y el cine y cualquier reducto de la industria del ocio] es un reflejo de la realidad y no al revés, como muchos quisieran afirmar. Pero en la sociedad no existen provocaciones, sólo reflejos. Nadie reta a la sociedad, es ella la que se proyecta [se conoce] a sí misma tras cada exceso. El resto es mero escrúpulo.

b) El año pasado publicaba un columna periodística en otro periódico.

2. Los gobiernos modernos, el entretenimiento, la internet, la televisión, no son más que un entramado caótico, acaso fortuito, accidental pero atinadísimo, conveniente a todos los estratos sociales involucrados: hilos de un tejido de sumisión y aislamiento que resignifican a la soledad, una soledad que no previeron los ensayo de Paz, los relatos de Rulfo, los poemas de Gorostiza… Hoy la soledad es un estado de conexión permanente. Soledad en banda ancha, teléfono ip y tv satelital con 108 canales. Soledad zapping: zoledad informada.

c) El año pasado "me dieron las gracias". Pero aun así extraño ejercitar mis dedos con tres mil caracteres semanales. Extraño dar una opinión sustentada, que no sea la mera catarsis de un blog.

3. Ziglo XXI es el experimento perfecto. En esta época, la calidad total abarca cada aspecto y, con ella, su preceptiva en torno al cero como norma de todo [cero errores, cero fallas, cero no ser] se entroniza en la cima de la torre de Babel. La soledad y la incomunicación alcanzan niveles de certificación [desertificación] que espantarían a aquellos primeros cavernarios quienes, siendo demasiado evolucionados para entenderse instintivamente y demasiado retrasados para utilizar lenguajes articulados, experimentaron con su salvajismo hasta abismarse, o confabularse; dos caminos que llegaron al mismo punto.

d) El año pasado me importaba llegar al cuarenta aniversario del dos de octubre, ya sea por mi postura política, por mis nexos con personas que lo vivieron de cerca, por mi idealismo, por la novela de Regina, qué se yo. Nunca estuve cerca, no fue mi generación, ni siquiera la de mis padres y sin embargo…

4. Entonces no hablaríamos de zapping. No hablaríamos de adolescencia desinfectada y predigerida. No hablaríamos de redes sociales y bloggers, reyes de su pequeño mundo de cuatro paredes y una pantalla. No hablaríamos de aislamiento en sociedad y de todas esas quimeras que aterraban a los futurólogos de mediados del siglo pasado y hoy nos parecen tan cotidianas como educarnos con wikipedia: ¿La torre es sólo de Babel o también es de Indra?

Si dos personas tienen que cruzar diariamente el mismo barranco para simular un entendimiento que no los distancie [no obstante todas las herramientas de comunicación moderna: el lenguaje, el olor, la complicidad, la zicología, el arte en todas sus expresiones desde las escritas hasta las audiovisuales], imaginemos que los alumnos de cualquier universidad lograran tender esos mismos puentes para, por ejemplo, pedir una renovación, una verdadera renovación que infectara otras universidades, que sintetizara [no zintetizara] el pensamiento de un país alrededor de una sola idea por la que valiera la pena luchar o cambiar o alegrarse.

e) Hoy no tengo columna ni comentario. Sólo un texto que escribí para conmemorar los cuarenta años de una matanza que para mi generación es abstracta. Dos de octubre no se olvida…

5. No se olvida porque se repite, la injusticia siempre se repite. ¿El logro? Una zociedad que imagina que despierta porque alza la voz y agita los pies una vez al año. Aunque calle el resto del tiempo, y permita fraudes electorales y peculados. Una zoociedad que no tiene en común más que la capacidad de respirar y apasionarse con ídolos de bronce personales. Dos de octubre no se olvida… no se olvida de sus muertos, no desea acarrearlos de nuevo. No se olvida que olvida. Dos de octubre no se ¿qué? Dos de octubre no "significa"…

 

R.T.G. 2 de octubre de 2008.