Su regalo de reyes

El Oro del Malechor)

No hay mejor manera de empezar el año que con un cliché: “La educación es el único medio de progreso de una nación”, no es importante saber quién los dijo o quien lo piensa o quien lo niega porque es como decir “Dios es amor” o “la tierra es redonda”, son verdades irrefutables, humanísticas, ideales, utópicas, incuestionables.

A partir de este lugar común (acertado pero no por ello menos común) podemos crear nuestros propios clichés: “Ningún pueblo se ha ido a la quiebra por invertir en educación”, “Lograr que el ocho por ciento del producto interno bruto de México se destine a la educación es lo justo cuando otros países desarrollados le destinan hasta el cuarenta por ciento”, “no reduzcan el presupuesto a educación superior, cultura e investigación”, “un pueblo ignorante es el instrumento ciego de su propia destrucción” etcétera.

Antes de que el pelele fuera importante (por supuesto muchísimo antes de que fuera presidente) un buen amigo que ya no lo es tanto dijo “invertid en parque, no en educación”, hoy sé que no era uno de sus comentarios fascistas, sino que en realidad estaba profetizando.

El incienso de Basaltar)

Y pensándolo bien, un México bélico, militarizado, una guerra de restauración contra los appos, los activistas y el narco (cueste los primos políticos que cueste) no es tan mala, hasta podríamos apropiarnos de Centroamérica.

Si los gringos son la policía del sistema solar ¿por qué no serlo nosotros de Latinoamérica? Vender armamento para la guerrilla de Perú, derrocar al gorila en Venezuela y administrar su petróleo, asesinar al Comandante y democratizar Cuba para que sus prostitutas no sean las más cultas del mundo, hacer que Brasil comience a usar software con copyright, “pesoficar” Argentina, además de volvernos la mano hierro de los gringos en América del Sur y, finalmente, sus mejores gatos, son algunas de las posibilidades de mejora que Calderón ofrece, apenas unas semillas de desarrollo.

Mientras tanto, el curso de la educación puede continuar tal y como va: producir licenciados por destajo para cubrir puestos estratégicos como cajero, taxista o tameme de central de abastos, mientras este país se ahoga en una vorágine de corrupción en la que participan todos los estratos sociales, económicos y políticos.

y la Mirra de Gaspeor)

El ser humano únicamente entiende dos lenguajes: el dinero y el dolor.

El dinero es un ser vivo, más que eso, es un dios, un Dios verdadero, cual sistema se autoorganiza, se devora y se fecunda a sí mismo, ordena los factores a su alrededor y define con sus propias reglas, sólo es fiel a sí mismo, el mejor esclavo y el peor amo (otro lugar común), es instrumento de educación y diferenciación social, es un medio de poder, y en diciembre todos tienen poder, ¿Pero qué ocurrirá pasado mañana? El dinero enloquece al que lo tiene, pero histeriza al que no, al que lo pierde, al que lo desea, al que lo amasa y al que lo protege de sí mismo pero no de su avaricia, pone sus propias reglas y niega toda realidad excepto la suya.

El dolor es la otra lengua, la única que hace entender al necio, al cruel, al hipócrita y al rebelde, el dolor ablanda el corazón y la voluntad, en cambio endurece el carácter y el instinto de supervivencia. El dolor y el dinero se curan, se empujan como dos polos magnéticos y mantienen la mundo revolucionando.

Enseñar a los mexicanos nuevos lenguajes, nuevas formas de realizar la realidad es un excelente propósito para este 2007. Luchar por una instrucción pública que contribuya a cumplir este objetivo, es el mejor de los regalos.

rafaelgarcía
Este artículo fue publicado originalmente en el diario Síntesis de Hidalgo, el 05 de enero del 2007


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